Estación central de ómnibus

El servicio de transporte urbano de la ciudad de San Miguel de Tucumán data del año 1958, cuando comenzaron a funcionar las primeras líneas de ómnibus a cargo de cooperativas. Dichos servicios fueron creados por la Municipalidad capitalina ante la insuficiencia de aquellos prestados por la Dirección Provincial de Transporte. La construcción de viviendas a escala masiva fue lo que permitió la expansión de la ciudad hacia los suburbios rudimentariamente tratados con una excepcional magnitud del déficit de servicios públicos de transporte, pero gracias al pujante desarrollo de este nuevo servicio, el mismo fue creciendo de tal manera que comenzó a abarcar recorridos rurales, convirtiéndolos prácticamente en urbanos o suburbanos, mientras que algunas líneas urbanas fueron ampliadas a comunas vecinas a partir de 1961. ,

En 1963 se inaugura la primera Terminal de Ómnibus “General Gregorio Araoz de La Madrid”, en la zona de “El Bajo” por medio de la ordenanza que disponía erigir allí una Estación Terminal. La misma funcionó hasta el 16 de diciembre de 1994, fecha en que se habilito la “Nueva Estación Central de corta, media y larga distancia en los terrenos del ex Aeropuerto, transformándose a partir de ese momento, en un punto estratégico para el movimiento de pasajeros. Ubicada frente al imponente Parque 9 de Julio, la Estación Central se adjudica como una de las más modernas plataformas del país y el Cono sur.

Estación de Servicio Automóvil Club Argentino

A fines del siglo XIX, se produce en Argentina, la primera aparición del automóvil en la denominada "Gran Aldea", hoy pujante Buenos Aires. En el año 1892, Dalmiro Varela Castex no solo fue el encargado de importar a lo largos de los años los primeros automóviles al país  sino de fomentar - con otros tantos compañeros de emociones- la creación de una asociación sin fines de lucro que  nucleara a todos aquellos incipientes automovilistas que en sus inicios solían reunirse con sus vehículos en el actual cruce de las avenidas Del Libertador y Sarmiento, al finalizar la recorrida por las calles y senderos de los Bosques de Palermo. Así fue como de este gran sueño, se funda el Automóvil Club Argentino, en los salones de la Sociedad Hípica Argentina, un 11 de junio de 1904.

Lo que comenzó como diversión resulto mutando en necesidad, de modo que los carruajes y galeras tiradas por caballos comenzaron a ser reemplazados por este moderno medio de transporte emblemático que de a poco ganaría lugar en las carreras deportivas, sirviendo posteriormente en el trazado de rutas e instalación de las primeras casillas camineras destinadas al servicio y abastecimiento de los automovilistas.

En el año 1940, ACA logra instalarse en la provincia de Tucumán, cuya emblemática edificación aun perdura en la esquina de Av. Jujuy Crisóstomo Álvarez. Se trata de un edificio declarado de interés histórico por la Municipalidad de la provincia, diseñado por el arquitecto Antonio Vilar, quien además seria el autor de las sedes de ACA en otras seis ciudades del interior.