Iglesia San Roque

Esta iglesia, antes de edificarse como tal, fue pensada para muchas funciones, como un asilo para Mendigos y una casa de corrección para mujeres.

Cuando en Tucumán, en el año 1887, apareció la amenaza de otra nueva epidemia de cólera, el gobierno propuso la construcción de un edificio destinado a Lazareto de los coléricos. Fue diseñada en madera, para apurar la construcción debido al problema de la epidemia, pero al verse que era una falsa alarma, siguieron su construcción en ladrillos, y así otorgarla  a la sociedad de beneficencia, es así que en 1889, se incorporaron los primeros huéspedes, los cuales eran 35, entre ellos seis indias todavía infieles, las que fueron bautizadas y confirmadas.

Al pasar los años, la construcción se deterioro, pero gracias a Alfredo Guzmán y su esposa Guillermina Leston, los cuales donaron un nuevo edificio inaugurando un nuevo asilo en 1945.

Luego se vendió el lote, y la parroquia sobrevivió y paso a manos del obispado de Tucumán, y entregada a él monseñor Segundo Isidoro de Bassols.

Dentro de la iglesia se encuentran bellas pinturas de un pintor desconocido, que representan la vida de San Roque, socorriendo a los necesitados, en su contexto posee un paisaje rural, con montañas, arboles y edificaciones alejadas;  y también en oración penitencial, es decir, el santo de rodillas, donde se enfrenta a un grupo  de caballeros que sostienen a un joven debilitado.