Cementerio de Yerba Buena

Cementerio de Yerba Buena

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De acuerdo a la ley 545 de septiembre de 1887, el gobierno decreta la creación de un cementerio al poniente del ojo de agua en el lugar denominado de la Yerba Buena, nombrándose una comisión para determinar los terrenos a expropiar y la construcción del mismo.
Los terrenos sobre los que se conformó este cementerio municipal fueron tierras donadas por el vecino Marcial Imbaud, propietario de importantes fracciones de tierras en esta ciudad. Las donó para el cementerio de Yerba Buena, en memoria de su hija Hildaura, muerta en Francia, quien luego fue trasladada hasta este lugar.
Se trata de la necrópolis más antigua de la zona, como lo atestiguan viejos mausoleos en los que descansan algunos prestigiosos y antiguos pobladores. En los inicios se construyó sobre el acceso una pequeña capilla y zonas de depósito. Su frente fue renovado a nuevo durante la intendencia del arquitecto Rolando Piñero, quien en 1983 encargó a German Wurschmidt el proyecto del nuevo acceso.