Cementerio del Oeste

Cementerio del Oeste

02
Desde el traslado de la ciudad de San Miguel de Tucumán al actual sitio, los cementerios se encontraban en los terrenos contiguos a las Iglesias, principalmente de la Matriz y de la Merced. Debido a las pestes, enfermedades y malos olores, se prohibió la inhumación en dichos cementerios, creándose para el caso el cementerio de la Matriz, en la manzana de la Capilla del Señor de la Paciencia. El 18 de diciembre del año 1854, el Gobernador ordenó la creación de un nuevo cementerio, debido a que el que funcionaba hasta esa fecha se encontraba colmado, y al estar en medio de la población, la pestilencia se volvía insoportable. La misma ordenanza establecía que se busque un lugar a propósito para el establecimiento de dicho cementerio. Finalmente el 31 de mayo de 1858, se nombra una comisión encargada de la construcción del cementerio en una manzana situada al oeste de la ciudad perteneciente al gobierno. Manuel Paz habiendo convenido con la comisión el uso de dos manzanas de su propiedad ubicadas al oeste de la ciudad, para la construcción del cementerio, envió una nota el 27 de mayo de 1859 donando las mismas al efecto. Estas manzanas las adquirió el donante por pago de la testamentería de su suegro J.M. Terán.
Por decreto del 13 de mayo de 1859 se establece que a partir del 1° de julio del mismo año todas las inhumaciones se harán en el cementerio llamado del Oeste, ubicado al oeste de la ciudad, prohibiendo los enterramientos en cualquier otro cementerio. Asimismo se deja establecido que el traslado de los cadáveres del antiguo al nuevo cementerio se efectuará pasados 5 años de la fecha. De estas dos manzanas, la del este servirá para plaza pública, (P. Gramajo), y la del oeste para cementerio.
El 13 de febrero de 1895, la Municipalidad de San Miguel de Tucumán aprueba la compra en remate público de una extensión mayor a la de una cuadra, autorizada para ampliación del cementerio del Oeste, destinando una cuadra para ese fin, y el remanente a criadero Público.
Cementerio del Norte

Cementerio del Norte

03
El gobierno de la provincia promulgó el 1 de octubre de 1887, la autorización para la habilitación de tres cementerios para la ciudad de San Miguel de Tucumán, uno en la parte mas conveniente, otro al oeste y el tercero al este de la ciudad; además autoriza el ensanche de la prolongación de la calle de ronda que conduzca al cementerio, hasta los 30 metros.
La misma ley declara de utilidad pública los terrenos necesarios para la construcción de dichos cementerios.
El 3 de octubre de 1887, se nombra una comisión de profesionales especializados, con el objeto de determinar la mejor zona para la instalación del cementerio del este. Esta comisión determinó el sitio teniendo en cuenta la dirección de los vientos, la permeabilidad del suelo, el nivel de las napas subterráneas, la orientación del declive natural de los terrenos y la distancia al centro de la población, indicando como mas apropiado unas 7 manzanas en el Alto de la Pólvora. Una vez determinado el sitio, el gobierno procedió a la compra de los terrenos indicados y nombró una comisión ad honorem para la construcción del cementerio.
El 20 de noviembre de 1888, las cámaras legislativas de la provincia autorizaron al gobierno a hacer entrega del Cementerio del Norte a la Municipalidad de San Miguel de Tucumán.
Cementerio de Monteros-(Cementerio del Norte)

Cementerio de Monteros-(Cementerio del Norte)

02
El Consejo Municipal de Monteros, solicita al gobernador de la provincia la expropiación de un terreno indicado como apto para el traslado del cementerio existente. En respuesta, la Sala de Representantes sanciona con fuerza de ley, el 29 de marzo de 1870, la expropiación de dicho terreno perteneciente a Florencia Norry, para la construcción del cementerio.
Cementerio de Bella Vista

Cementerio de Bella Vista

02
Teniendo en cuenta el propósito de la comisión de vecinos de la localidad de Bella Vista, de construir un cementerio en un sitio que reúna las condiciones adecuadas, el gobierno de la provincia resuelve aceptar la opinión del Consejo de Higiene y Departamento de Ingenieros, de permutar el terreno fical que se habría destinado para ese fin por un terreno perteneciente a Laudino Bimbi al este de dicha localidad, con todas las condiciones requeridas para el caso. Dicha permuta se protocoliza por escritura pública N° 15, del 22 de agosto de 1901, ante el escribano de gobierno Maximio Sánchez.
Cementerio de Yerba Buena

Cementerio de Yerba Buena

01
De acuerdo a la ley 545 de septiembre de 1887, el gobierno decreta la creación de un cementerio al poniente del ojo de agua en el lugar denominado de la Yerba Buena, nombrándose una comisión para determinar los terrenos a expropiar y la construcción del mismo.
Los terrenos sobre los que se conformó este cementerio municipal fueron tierras donadas por el vecino Marcial Imbaud, propietario de importantes fracciones de tierras en esta ciudad. Las donó para el cementerio de Yerba Buena, en memoria de su hija Hildaura, muerta en Francia, quien luego fue trasladada hasta este lugar.
Se trata de la necrópolis más antigua de la zona, como lo atestiguan viejos mausoleos en los que descansan algunos prestigiosos y antiguos pobladores. En los inicios se construyó sobre el acceso una pequeña capilla y zonas de depósito. Su frente fue renovado a nuevo durante la intendencia del arquitecto Rolando Piñero, quien en 1983 encargó a German Wurschmidt el proyecto del nuevo acceso.
Cementerio de Tafí del Valle

Cementerio de Tafí del Valle

01
Se encuentra enclavado en las faldas del cerro El Pelao, en el camino que conduce a Ojo de Agua y a Casas Viejas por la orilla posterior del dique La Angostura. Este sitio público es el más antiguo de la zona. Contrariamente a las necrópolis de ciudad, que recuerdan a un museo al aire libre, este ámbito por sencillez y carácter señala la igualdad entre los hombres en un lugar donde el silencio y la muerte testimonian la vida de este pueblo. Es un sitio de veneración para la comunidad local.